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¿Cómo prevenir las enfermedades y plagas del albaricoque? Todo lo que necesitas saber

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Elalbaricoquero pertenece a la familia de las rosáceas y está muy extendido en Italia, en regiones de clima suave. Aunque esta planta es resistente, es potencialmente vulnerable a diversas enfermedades e insectos, que es importante reconocer para proteger tus cultivos.

Este artículo describirá las enfermedades y plagas que pueden afectar a los albaricoqueros y algunos métodos para combatirlas.

Condiciones ideales para cultivar albaricoques

Para cultivar el albaricoquero, se requiere un clima templado, libre de heladas tardías, y la plantación debe hacerse en otoño o al final de la estación invernal. Además, la mejor ubicación para esta planta es soleada y resguardada de las corrientes frías, en la que haya un suelo profundo, de textura media y rico en sustancias orgánicas.

Algunas medidas preventivas

Además de conocer las mejores condiciones para los albaricoqueros, se pueden seguir algunas medidas preventivas:

  • Gestionar racionalmente la poda.
  • Riega sólo el follaje.
  • Realiza una fertilización equilibrada.
  • Utiliza tratamientos preventivos de acción reforzante.
  • En caso de enfermedad, elimina las partes infectadas de la planta, evitando que se propague.

Aunque estas precauciones ayudarán a prevenir posibles enfermedades, conviene conocer las más comunes para poder controlarlas. De hecho, no es infrecuente que, debido a condiciones ambientales adversas, hongos o parásitos ataquen al albaricoquero, comprometiendo su floración y la producción de frutos.

Cómo ayuda Plantvoice a proteger las plantas de albaricoque

Cuando se habla de prevención y del cuidado adecuado de la salud de las plantas, merece la pena mencionar la innovación aportada a la agricultura por Plantvoice. Con esta tecnología, es posible conocer el estado de salud de la planta en tiempo real, gracias a una monitorización detallada. Plantvoice consigue analizar la savia de la planta, de modo que ésta pueda recibir los recursos que necesita.

Mediante un dispositivo que se inserta directamente en el tallo de la planta, controla su estado y envía los datos recogidos a un software de inteligencia artificial, que es capaz de

  • Comprende si la planta sufre estrés hídrico y optimiza el riego.
  • Observa la reacción de la planta a los tratamientos elegidos.

De este modo, se puede analizar el estado de las plantaciones de albaricoque mediante diagnósticos, lo que permite tomar las mejores decisiones para mantener la salud de los árboles.

Las principales enfermedades del albaricoquero

Las enfermedades fugitivas son especialmente amenazadoras para los albaricoqueros y pueden causar la muerte de la planta si no se reconocen y tratan correctamente.

Averigüemos cuáles son.

Monilia

La monilia es uno de los hongos más perjudiciales para el albaricoquero, pues debilita los frutos y las flores y, en casos graves, también las ramas que dan la producción, comprometiendo el rendimiento de la planta. Esta enfermedad se ve favorecida por climas húmedos y brumosos, con temperaturas bajas como las de principios de primavera.

Existen dos especies de este hongo:

  • Monilinia laxa: sorprendente a bajas temperaturas.
  • Monilia fructigena: que ataca a la planta a temperaturas más altas.

Concretamente, provoca la putrefacción de toda la superficie de la fruta, lo que conduce a la deshidratación y la momificación. Se reconoce por la formación de pequeñas hendiduras, que hacen que la fruta se pudra y se cubra de moho.

Cuando se reconocen los síntomas de esta infección, es importante actuar inmediatamente, antes de que aumente y provoque la muerte del albaricoquero. Prevenir esta infección es muy complicado y para combatirla se pueden eliminar y quemar los frutos y ramas infectados. Después, se pueden aplicar fungicidas biológicos a las heridas.

Además, se puede tratar con productos de polisulfuro cálcico, mediante el microorganismo Bacillus subtillis, con fungicidas específicos o con productos c que protegen los órganos contra los ataques de la monilla.

Oídio

En este contexto, cabe mencionar el tizón blanco, también conocido como oídio, un hongo que aparece en hojas y brotes a finales de primavera. Se reconoce por las manchas de color claro, sobre las que se forma un moho blanquecino, cerca del cual los tejidos se necrosan, adquiriendo un color parduzco. Las infecciones por este hongo aparecen desde el principio de la temporada, cuando eclosionan los brotes, y se ven favorecidas por las temperaturas cálidas.

Los principales métodos que pueden utilizarse para combatir el oídio son el bicarbonato sódico o potásico, diluido en agua. Además, la enfermedad puede tratarse con productos azufrados, zeolita cubana y otros corroborantes.

Corineo

Otro hongo que afecta a los albaricoqueros es el coryneus, también conocido como picadura o gomosis parasitaria. Si afecta a tu propia planta, puede detectarse por varios motivos:

  • Las hojas tienen hendiduras de color rojo púrpura rodeadas de una aureola, que se desprenden de la planta dejando la lámina picada.
  • Las ramas tienen grietas de las que sale un exudado gomoso.
  • Se forman pequeñas manchas rojas en el fruto, que se convierten en incrustaciones gomosas.

Para gestionar el desarrollo de la córnea, la prevención es el primer paso. Algunos ejemplos de medidas preventivas son: el uso de variedades resistentes, la plantación con patrones no demasiado densos y la gestión selectiva del riego.

Además, es aconsejable realizar tratamientos invernales con productos de cobre, que deben utilizarse después de que hayan caído las hojas. También en invierno, se puede proteger el árbol aplicando una pasta para el tronco, que ayuda a limpiar la corteza de hongos.

Manchas rojas

La última enfermedad fugaz de la que nos ocuparemos es la mancha roja, llamada así porque causa manchas rojizas y defoliación. Este hongo aparece a mediados de abril, infectando los brotes jóvenes.

La prevención también es crucial en este caso. Tras ayudar a la planta a reforzar sus mecanismos de defensa naturales, es importante tratar la caída de las hojas con productos a base de cobre.

Plagas del albaricoque

Además de las infecciones fugaces, el albaricoquero es vulnerable a diversos insectos y plagas, que pueden comprometer la salud del árbol hasta el punto de detener la producción de fruta.

En esta guía exploramos las principales enfermedades del albaricoquero causadas por insectos.

Pulgones

Las plagas más comunes y dañinas del albaricoquero son los pulgones: pequeños insectos que, según la especie, pueden ser de color blanquecino, verde o negro, que chupan la savia de la planta. Se instalan en el envés de las hojas y producen una sustancia llamada melaza, que provoca la asfixia de la planta, forma humos y se quema por el efecto de lente con los rayos del sol. Como resultado, las hojas se deforman y se caen.

Debido a la acción trófica del insecto, la planta se debilita y también disminuye su actividad fotosintética. Para prevenir una infestación de pulgones, se recomienda:

  • Observa atentamente las plantas y vigílalas, examinándolas hoja por hoja.
  • Cultiva diente de león y caléndula entre los albaricoqueros, flores que atraen a las mariquitas, que se alimentan de pulgones.
  • Abona regularmente, evitando el exceso de nitrógeno.
  • Diluye los extractos de ortiga en agua.
  • Utiliza aceite de neem, un producto natural con efecto repelente.

Si, por el contrario, la infestación ya está en curso, es posible proteger el albaricoquero utilizando insecticidas con principios activos para atacar directamente a los pulgones.

Cochinillas

Las cochinillas harinosas que atacan a los albaricoqueros son varios insectos fitófagos pertenecientes al orden Hemiptera y a la superfamilia Coccoidea, conocidos por su aparato bucal picador-chupador. Estos parásitos se fijan en ramas, hojas y frutos, se alimentan de la savia y provocan el debilitamiento de la planta, el amarilleamiento de las hojas, su caída y, en los casos más graves, la podredumbre general. Además, su actividad favorece el desarrollo de fumigaciones debido a la melaza azucarada que segregan.

Entre las especies más comunes están el
Aspidiotus perniciosus
conocida como cochinilla de San José, es una de las más dañinas. Se reconoce por su escutelo circular grisáceo con una mancha central más oscura y coloniza preferentemente ramas y frutos, provocando zonas necróticas y decoloraciones que hacen insalvables los frutos. También el
Pseudaulacaspis pentagona
o cochinilla blanca del melocotonero, también puede infestar los albaricoqueros, formando colonias blanquecinas en forma de pequeños escudos superpuestos que cubren el tronco y las ramas, provocando la desecación de las partes afectadas.

Otra especie frecuente es
Planococcus citri
conocida como cochinilla algodonosa, que se distingue por su cuerpo ovalado cubierto de secreciones filamentosas cerosas de color blanco. Esta cochinilla prefiere los brotes jóvenes y los frutos, sobre los que produce abundante melaza que favorece el establecimiento de hongos saprofitos. L’
Eulecanium persicae
perteneciente a las cochinillas blandas, se presenta como pequeños relieves parduscos y se localiza principalmente en las ramas, donde debilita la planta y produce mucha melaza.

El ataque de estas cochinillas se ve favorecido por copas densas, mala ventilación y condiciones de estrés hídrico o nutricional. Su presencia, si no se controla, compromete progresivamente la salud y la calidad de la producción de albaricoque.

Para prevenir el ataque de la cochinilla, se pueden utilizar los mismos métodos descritos para los pulgones, añadiendo jabón blando.

Ácaros

Los albaricoqueros pueden ser atacados por varios ácaros fitófagos, pero el más común y dañino es la araña roja, conocida científicamente como
Tetranychus urticae
.

Este ácaro es muy polífago y se desarrolla principalmente en condiciones cálidas y secas. Las hembras y las formas juveniles se alimentan mordiendo las células de las hojas y succionando su contenido, lo que provoca la aparición de pequeñas manchas cloróticas que, con una infestación intensa, confluyen en un amarilleamiento generalizado, desecación y caída prematura de las hojas. En las páginas inferiores de las hojas infestadas pueden observarse finas telarañas sedosas, dentro de las cuales viven y se reproducen los ácaros.

Además de la araña roja, el ácaro amarillo (
Eotetranychus carpini
var. vitis), menos frecuente pero también capaz de causar amarilleamiento y debilitamiento vegetativo, y el ácaro del cogollo eriófido (
Acalitus phloeocoptes
), que ataca a las yemas causando deformación y fructificación reducida.

Las infestaciones, si no se contienen, pueden comprometer tanto la calidad como la cantidad de la producción de albaricoques.

Algunos productos para combatir esta plaga son el propóleo, el jabón blando, el polvo de roca y el aceite de neem.

Anarsia lineatella

Laanarsia, también llamada polilla del melocotonero, es una polilla nocturna con alas grises y manchas marrones. Suele poner sus huevos en hojas y flores, que eclosionan dando lugar a orugas que se alimentan del tejido de hojas y frutos, causando daños considerables a la planta.

Para evitar que la anarsia ataque al albaricoquero, también se pueden instalar trampas de feromonas especializadas para este tipo de insecto. Por el contrario, en caso de infestación continuada, se puede lavar la planta con agua y jabón o, en casos más graves, utilizar insecticidas.

PPV: el virus del albaricoque

Por último, el virus de la viruela del ciruelo (PPT), es un virus que puede afectar a los albaricoqueros, también conocido como Sharka, una de las enfermedades más graves de esta planta. El PPT sólo puede ser transmitido por insectos que actúan como vectores, un ejemplo son los pulgones. Los síntomas visibles en las hojas se manifiestan al principio de la recuperación vegetativa y suelen remitir en verano hasta desaparecer. Suelen observarse pequeñas zonas cloróticas redondeadas o anulares, visibles en transparencia, a lo largo de las venas secundarias o terciarias de las hojas más jóvenes.

Los daños causados por este virus también pueden observarse en el fruto. Sobre todo en las nectarinas, se observan máculas anulares cloróticas de contornos difusos, depositadas sobre toda la superficie del fruto, especialmente hacia el hemisferio cálcico.

En general, los frutos pueden ser más pequeños de lo normal, con una superficie desigual e irregular debido a depresiones muy marcadas. En las partes deprimidas, el mesocarpio adquiere un color marrón rojizo, una consistencia fibrosa y puede mostrar depósitos de goma. En las variedades especialmente susceptibles, se observa una caída precoz del fruto, que se produce 2-3 semanas antes de la cosecha. En las variedades más resistentes al virus, sin embargo, el fruto parece normal. Sin embargo, los que consiguen madurar en la planta son de calidad inferior.

Por último, también se observan síntomas en el núcleo, que muestra zonas anulares amarillentas con márgenes bien definidos. Estos síntomas tienen un alto valor diagnóstico.

No existe cura para esta virosis. El único remedio es la tala y destrucción de todos los ejemplares infectados, como dispone en Italia la Lotta Obbligatoria (Decreto Ministerial de 29 de noviembre de 1996). Además, es aconsejable tomar precauciones contra los insectos vectores, como limpiar el huerto y podar las plantas.

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