Conocido no sólo por su dulce fruto, sino también por su valor simbólico y metafórico, el higo ha atravesado siglos de historia. De hecho, sus orígenes son muy antiguos, hasta el punto de que sus hojas se mencionan incluso en la Biblia, en el famoso episodio de Adán y Eva. Originario de Oriente Medio, hoy está especialmente extendido por toda la zona mediterránea, pero también se cultiva en Pakistán, India, China, California y Argentina. En general, es una planta que resiste bien la sequía y es capaz de adaptarse a distintas condiciones climáticas y ambientales, pero prefiere el clima cálido y un suelo bien drenado, fértil y ligeramente alcalino. No tolera las heladas invernales, por lo que en Italia se encuentra sobre todo en el sur.
Cómo reconocer las enfermedades de los higos: las principales enfermedades fúngicas
A pesar de ser una planta resistente, por desgracia la higuera no es inmune a las enfermedades que pueden comprometer su salud y, en algunos casos, incluso llevarla a la muerte. Pero hay buenas noticias: hay muchos remedios que podemos tomar para curar estas enfermedades y, como veremos, también hay herramientas para prevenirlas.
La roya de la higuera
Una de las enfermedades más extendidas es el tizón del higo, causado por un hongo llamado Puccinia Fici. Como todos los hongos, se desarrolla principalmente durante las estaciones más húmedas y frías, como el otoño y el invierno. Esta enfermedad ataca principalmente a las hojas, que se vuelven amarillas en la parte superior y marrones en la inferior, lo que provoca la caída del follaje y su empobrecimiento. Además, el tizón de la higuera también puede afectar a los frutos, provocando un retraso en su maduración, y a las yemas.
Para tratar esta enfermedad, hay que tratar la planta con un antifúngico específico, pero también son remedios útiles podar los órganos infectados, mejorar el drenaje del suelo, evitar el riego excesivo que puede aumentar la humedad y favorecer una mejor aireación del follaje.
Moho gris
Otra infección fúngica muy extendida es el moho gris, también conocido como Botrytis por el nombre del hongo que lo causa, Botrytis cinerea. Al igual que la roya, esta enfermedad afecta no sólo a las hojas, sino también a las ramas y los frutos, en los que aparecen manchas de color marrón grisáceo que pueden convertirse en el típico moho pulverulento gris, provocando la podredumbre prematura de los frutos.
Hacer frente al moho no es fácil, pero sin duda el primer paso es podar y eliminar las partes infectadas lo antes posible y quemarlas, para evitar que las esporas se propaguen por el huerto y afecten a otras plantas. También es esencial evitar el estancamiento de agua y asegurar una buena circulación del aire.
Mildiú velloso
El tizón de la higuera, causado principalmente por el oomiceto Phytophthora palmivora, es una enfermedad fúngica que se desarrolla sobre todo en ambientes húmedos con temperaturas suaves. Se manifiesta inicialmente en las hojas, donde aparecen pequeñas manchas amarillentas, que con el tiempo se convierten en zonas pardo-negruzcas y necróticas. En condiciones de humedad elevada, se forma en el envés de las hojas una fina capa micelial blanquecina o grisácea, típica del patógeno. Las hojas afectadas tienden a enrollarse, secarse y caer prematuramente, reduciendo la actividad fotosintética de la planta.
Cuando la infección llega a los frutos, éstos muestran una podredumbre blanda y zonas deprimidas que perjudican su desarrollo y a menudo provocan su caída antes de madurar. Las ramas jóvenes pueden mostrar pardeamiento localizado y desecación, lo que ralentiza el crecimiento del árbol. La enfermedad se propaga rápidamente en presencia de estancamiento de agua, mala ventilación de la copa y temperaturas entre 15 y 25 grados. En ausencia de una intervención adecuada, provoca una defoliación extensa, una reducción de la productividad y un debilitamiento general de la planta.
Pudrición de la raíz
Causada por Oomicetos del género Phytophthora, que prosperan en suelos demasiado húmedos o mal drenados, la podredumbre de la raíz es otra enfermedad muy peligrosa y muy común, porque los Oomicetos del género Phytophthora, según la especie, pueden atacar a múltiples plantas frutales, como la higuera. Este hongo ataca principalmente las raíces, que empiezan a pudrirse hasta la base del tronco en algunos casos. Como resultado, la planta no puede absorber el agua y los nutrientes adecuadamente, por lo que sus hojas aparecen amarillentas y marchitas, con un crecimiento atrofiado y una falta general de vigor.
Un error bastante típico es confundir la podredumbre de la raíz con la falta de agua: la planta suele parecer seca y moribunda, y esto podría inducir a pensar que necesita más riego. Por tanto, en primer lugar hay que examinar el suelo: si parece demasiado compacto, mal drenado o excesivamente húmedo, podría ser un indicador de podredumbre. Además, si la enfermedad está en una fase avanzada, el cuello también puede mostrar signos de sufrimiento, volviéndose blando.
Una vez comprobada la enfermedad, es necesario eliminar las raíces podridas con una herramienta de poda esterilizada y mejorar el drenaje del suelo: si el problema persiste, puede ser necesario trasplantar la higuera a un suelo con mejor drenaje o a un arriate elevado. También existen fungicidas específicos para la podredumbre de las raíces, sobre todo a base de metalaxil, que son eficaces contra patógenos transmitidos por el suelo, como la Phytophthora.
Cómo reconocer las enfermedades de los higos: clorosis
Y aquí llegamos a una fisiopatía, es decir, una que no pertenece a las enfermedades bióticas, sino que está causada por una carencia nutricional o unas condiciones ambientales desfavorables. En el caso de esta enfermedad, puede ocurrir que en suelos alcalinos o con mal drenaje, el hierro esté menos disponible para la planta, lo que da lugar a la llamada clorosis férrica, la forma más común de esta enfermedad. En algunos casos, sin embargo, también puede estar causada por carencias de magnesio y nitrógeno.
El primer signo de esta enfermedad es el amarilleamiento de las hojas, que se produce porque la planta no puede producir suficiente clorofila. Este fenómeno suele afectar a las hojas más jóvenes, pero en casos graves también puede producirse en las hojas más viejas, y observándolas de cerca también puedes saber qué nutrientes le faltan a la planta:
- Deficiencia de hierro: comienza el amarilleo entre las venas de la hoja, pero la propia vena permanece verde
- Carencia de magnesio: se manifiesta de la misma manera, pero el amarilleamiento afecta primero a las hojas más viejas
- Carencia de nitrógeno: el amarilleamiento es uniforme y suele empezar a afectar a las hojas de la parte inferior de la planta
Además, la falta de clorofila hace que la planta pierda energía, lo que ralentiza su crecimiento con una reducción del tamaño de las hojas y los frutos.
Una vez identificada la carencia, hay que administrar un abono a la planta para complementar el nutriente y comprobar el drenaje del suelo. En particular, en caso de clorosis férrica, para mejorar la absorción del hierro también puede ser útil añadir quelatos de hierro y controlar el pH del suelo (si es demasiado alto, es decir, superior a 7, frena la absorción).
Cómo reconocer las enfermedades de los higos: plagas
Además de las enfermedades debidas a ataques de hongos o virus y fisiopatologías, también hay muchas debidas a infestaciones parasitarias de diversos tipos. He aquí las principales:
- la cochinilla de la higuera (también llamada sarna de la higuera): se trata de pequeños insectos de color marrón grisáceo que se alimentan de la savia de las plantas adhiriéndose firmemente a las hojas, las ramas y el tronco. De forma ovalada, su rasgo distintivo es una cubierta cerosa, que hace que parezcan pequeñas escamas blanquecinas o parduscas, parecidas al carey. Además, las cochinillas emiten una sustancia pegajosa que puede hacer que las hojas desarrollen fuming (un moho negro), creando un aspecto oscuro y pegajoso.
- el barrenador de la higuera: se trata de un pequeño insecto de color marrón cuyas larvas se alimentan de la madera de la planta, excavando túneles en el tronco y las ramas. Para reconocerlos, hay que comprobar si la planta presenta pequeños agujeros en estas zonas, de los que sale un polvo fino. Las zonas afectadas también pueden parecer secas o descoloridas.
- el gorgojo negro: se trata de un pequeño escarabajo negro que puede perforar la planta para poner sus huevos dentro de las raíces y en el cuello. Cuando los huevos eclosionan, las larvas empiezan a alimentarse de la savia de la planta, haciendo que se debilite y muera. De nuevo, la presencia de pequeños agujeros en la corteza es un signo claro de infestación, que también puede hacer que la planta desarrolle cicatrices o deformaciones en el tronco.
- la mosca de la fruta: de aspecto similar a una pequeña mosca de color amarillo verdoso o marrón claro con rayas oscuras en el dorso, este insecto no ataca a la planta, sino a su fruto, provocando su putrefacción. En realidad, pone sus huevos bajo la piel de la fruta, para que cuando eclosionen las larvas puedan alimentarse de la carne. En este caso, por tanto, los signos de infestación hay que buscarlos en la fruta, que presentará pequeños agujeros y aparecerá magullada, blanda y podrida. Además, si se abren, es posible encontrar larvas blancas o amarillentas en su interior.
Una vez reconocida la plaga, ¿cómo se puede erradicar? La solución preferible es empezar interviniendo con métodos naturales, como la eliminación manual de las plagas (en caso de infestaciones leves), el uso de tratamientos naturales como el aceite de neem o el macerado de ortiga, el uso de trampas o la introducción de depredadores naturales como las mariquitas. El uso de pesticidas químicos sólo debe reservarse para infestaciones graves que no puedan controlarse con soluciones naturales.
Cómo reconocer y combatir la polilla de la higuera
Entre las diversas plagas que pueden atacar a la planta del higo, la polilla de la higuera merece un apartado aparte porque representa una amenaza bastante extendida y peligrosa para los higos. Perteneciente a la familia de los lepidópteros, su ciclo vital consta de cuatro fases: huevo, larva, pupa y adulto, y la fase más peligrosa para la planta es la larvaria. En efecto, la hembra adulta pone sus huevos en las hojas y las larvas, una vez eclosionadas, erosionan la página superior, formando galerías. Posteriormente, las larvas pupan en el suelo, completando su ciclo biológico.
Se trata, pues, de un insecto filminador (que se alimenta de las hojas), por lo que para identificar una infestación de polillas basta con observar esta misma parte de la planta, que mostrará erosiones y «túneles» excavados en la página superior. Además, el uso de trampas (de feromonas o de colores) es el método más eficaz para controlar la infestación de estas plagas, mediante la identificación de los adultos.
Para combatir la polilla de la higuera, además de los remedios ya vistos contra otras plagas, uno de los métodos más eficaces y seguros es el uso de una solución a base de Bacillus thuringiensis (Bt), una bacteria que actúa como insecticida biológico, que se pulveriza sobre las hojas durante la fase larvaria. Es muy importante tratar la planta en el momento adecuado, es decir, cuando las larvas se están alimentando de la hoja, ya que esta bacteria produce proteínas tóxicas que se activan en el aparato digestivo de las larvas cuando las ingieren. El Bacillus thuringiensis es un tratamiento selectivo inocuo para los insectos beneficiosos, como las abejas y las mariposas, y no deja residuos químicos en la fruta, por lo que es especialmente adecuado para la agricultura biológica.
Enfermedades de los higos: todos los remedios para curarlas
Ahora que hemos explorado juntos las principales enfermedades que pueden afectar a los higos, veamos cómo intervenir. El primer paso es comprender a qué tipo de enfermedad nos enfrentamos. Una vez identificada la naturaleza de la enfermedad, podemos tomar medidas específicas para tratarla. He aquí un resumen de los remedios que hay que tomar:
Tratamientos fungicidas
Utiliza antifúngicos específicos para tratar las enfermedades fúngicas. Los tratamientos deben aplicarse pronto, preferiblemente al principio de la temporada o cuando aparezcan los primeros signos de infección.
Poda y eliminación de las partes infectadas
Poda y elimina a tiempo las hojas, ramas y frutos afectados para evitar que las esporas se propaguen. Las partes infectadas deben destruirse (preferiblemente quemarlas).
Mejorar las condiciones ambientales
Evita el estancamiento de agua en el suelo, mejora el drenaje y asegura una buena circulación de aire entre las plantas. Esto ayuda a evitar la humedad que favorece el crecimiento de hongos.
Mejora del drenaje
: Los suelos compactos o con poca ventilación dificultan la absorción de nutrientes y favorecen la proliferación de hongos. Es esencial mejorar la estructura del suelo para favorecer el drenaje.
Plantvoice, la tecnología de sensores que ayuda a prevenir las enfermedades de los higos
Como suele decirse, más vale prevenir que curar, incluso en agricultura. Poder vigilar constantemente la salud de la planta es esencial para intervenir a tiempo ante los primeros signos de la enfermedad, evitando que se extienda más y comprometa la salud de toda la higuera.
Afortunadamente, la tecnología viene hoy en nuestra ayuda: Plantvoice ha desarrollado un innovador sensor para monitorizar la savia de las plantas en tiempo real, mejorando la salud de los cultivos y reduciendo el uso de pesticidas y agua. Se trata de un



