El injerto es una de las técnicas más extendidas de propagación de plantas y es esencial en el cultivo de plantas frutales. Consiste en unir una parte de una planta con otra, para que crezcan juntas como una sola. Las partes que componen el injerto se llaman biontes: el patrón se coloca en la parte inferior y recibe el injerto, mientras que la parte superior se llama púa y es la que se toma de una planta madre para injertarla.
Esta operación permite obtener ejemplares más resistentes y con características específicas, y a veces tiene por objeto aumentar el número de frutos. Además, esta técnica se utiliza a menudo para contener el vigor de la planta y controlar su producción.
Los principales objetivos del injerto para plantas frutales son:
- Mantenimiento de los caracteres genéticos de las variedades deseadas. Los caracteres de la variedad deseada permanecen inalterados, lo que no se conseguiría con la multiplicación sexual.
- Mejorar la resistencia a la intemperie.
- Hacer que las plantas sean más resistentes a los ataques de plagas y hongos.
- Contener el vigor de la planta y controlar la producción.
- Haciendo que la planta sea más longeva.
- Adapta el cultivo a diversas condiciones del suelo. Esto permite elegir portainjertos que se adapten mejor a determinadas condiciones edafoclimáticas.
Los componentes del injerto se influyen mutuamente, por lo que es esencial elegir con cuidado el tipo y la época del año en que se va a realizar esta operación. Además, es esencial que la púa y el patrón sean compatibles.
En esta guía práctica exploraremos todo lo que necesitas saber sobre el injerto para cultivos frutales.
Condiciones ideales para la instalación
Aunque esta técnica está bien establecida en nuestro contexto, no es fácil de aplicar. De hecho, son necesarias unas condiciones precisas para que las dos partes puedan coexistir.
Éstas son las circunstancias que hay que observar al instalar un injerto:
- Afinidad: Las dos plantas deben estar relacionadas botánicamente, de lo contrario el injerto no tendrá éxito. La mejor condición posible se da cuando pertenecen a la misma especie botánica, aunque sean de dos variedades distintas
(injerto intervarietal ). Sin embargo, el injerto también es posible entre dos plantas del mismo género, pero de especies diferentes(injerto interespecífico). - Polaridad: las dos partes deben orientarse correctamente. La parte inferior de la púa debe mirar hacia abajo, mientras que la parte superior debe mirar hacia arriba.
- Solapamiento: las zonas de la púa y el patrón deben encajar con precisión y tocarse, solapándose en dos puntos, para poder comunicarse. Para el injerto, este paso es crucial, ya que los tejidos implicados en el transporte de savia y nutrientes deben unirse con precisión.
En cuanto al momento ideal para injertar, la mejor estación depende mucho de la técnica elegida y de las condiciones climáticas de la zona donde se realice el injerto. La mayoría de los injertos se realizan a finales del invierno y a finales del verano, ya que la temperatura del aire no es ni demasiado baja ni demasiado alta y la planta tiene una actividad vegetativa adecuada.
Elegir el mejor periodo para el injerto
Como ya se ha dicho, la época del año en que se realiza el injerto es crucial para el éxito de la operación, para reducir el vigor de la planta, regular su carga frutal y obtener frutos de alta calidad. De hecho, la estación afecta a la capacidad de enraizamiento y al desarrollo de la planta.
Como cada especie tiene un ciclo biológico distinto que varía en función de factores como la humedad y el crecimiento, conviene conocer los mejores momentos. A continuación encontrarás consejos específicos sobre cuándo injertar determinados árboles frutales, teniendo en cuenta que puede variar en función de la técnica elegida:
- Limones: el mejor periodo varía en función de la técnica elegida. Suele ir de mayo a septiembre
- Cerezo: La mejor época del año cambia según la técnica de injerto elegida. Puede hacerse al final del verano si quieres hacer un injerto de yema latente o en la reanudación vegetativa, que es hacia finales de febrero/marzo según las temperaturas, antes de que la planta empiece a desarrollar nuevos brotes.
- Fig: el periodo ideal es entre el final del invierno y el final de la primavera, es decir, el periodo que coincide con el renacimiento vegetativo.
- Olivo: Tras el final del invierno y el comienzo de la primavera es el mejor momento para el injerto, cuando la planta está en fase de recuperación vegetativa.
- Vid: el momento óptimo coincide con el inicio de la primavera, durante la fase vegetativa de la planta.
Técnicas de injerto de árboles frutales
Dependiendo de las condiciones descritas anteriormente y de la planta que se vaya a injertar, existen distintas técnicas. Es muy importante elegir el injerto adecuado para conseguir los resultados deseados.
A continuación, exploraremos las técnicas más comunes para injertar plantas frutales.
Injerto de yemas
Injerto de yema
también conocido como injerto de «ojo», es el más habitual para los árboles frutales y se realiza utilizando las yemas de las ramas de la planta. Suele tener mucho éxito en plantas jóvenes con corteza tierna, que se levanta para insertar la yema de la púa. Esta técnica es sencilla, tiene un alto índice de aprovechamiento y se recomienda para plantas como manzanos, perales, cítricos, cerezos y albaricoqueros.
Los injertos de yema que se realizan de enero a junio se denominan«vegetativos«, porque las yemas del vástago brotan en poco tiempo. Por el contrario, los que se realizan de julio a septiembre se denominan«latentes«, porque las yemas se abrirán en la primavera siguiente, tras el reposo invernal.
A su vez, los injertos de yema pueden realizarse de distintas formas:
- Un zufolo: práctica también conocida como «corte en anillo», se lleva a cabo en verano y se realizan dos cortes horizontales en el patrón para eliminar un anillo de corteza, dejándolo sujeto sólo por un rectángulo vertical, que permite el paso de la savia. Esto último también se hace en la rama de la que se toma la púa. Por último, el cilindro de corteza que contiene la yema se introduce en el anillo descortezado del patrón, dejándolos unidos.
- En forma de escudo: también llamado en forma de T debido a la forma del corte en la corteza, que se hace en la parte inferior, cerca del cuello de la planta portainjerto. A continuación, se separan las solapas de la corteza y se inserta la yema de la púa. Después se vuelven a cerrar las solapas y se envuelve todo.
- Injerto de doble escudo: un injerto muy especial, ya que prevé una tercera planta intermedia en caso de que no haya afinidad entre el injerto y el patrón.
- A pezza: técnica similar a la del zufolo, pero en lugar de tomar un anillo, se toma un rectángulo de corteza que contiene la yema que se va a injertar. Ésta se hace encajar perfectamente con una esquina del rectángulo descortezado tomado del patrón.
Injerto de púa
Injerto de púa
consiste en la inserción de una púa mediante distintas técnicas de aplicación, como la división, la corona o el triángulo. El mejor momento para realizarlo varía según la especie que se vaya a injertar y se realiza en dos épocas del año:
- Febrero - abril: el mejor periodo para la mayoría de los árboles, ya que la savia empieza a circular, pero la planta aún no está en plena vegetación.
- Mayo - junio: el periodo más adecuado para las plantas que requieren temperaturas más altas.
Este tipo de injerto permite renovar los árboles viejos y mejorar la calidad de la fruta. Además, son ideales para árboles con troncos de gran diámetro.
Qué hacer después del injerto
Después de haber injertado las plantas, conviene hacer algunas operaciones para su mantenimiento. Éstas son las principales:
- El atado es la primera operación que hay que realizar y permite una buena fusión sin dañar la planta mientras crece.
-
Cierra las heridas
con masillas o resinas especiales, para impedir la entrada de agentes patógenos. - Riega regularmente.
- Elimina los chupones, que restan energía a la planta.
- Presta atención a los signos de enraizamiento y a que la púa no emita raíces aéreas.
Plantvoice: el injerto inteligente
Plantvoice
es una empresa emergente que ha patentado un injerto de alta tecnología. Se trata de una tecnología innovadora capaz de monitorizar la salud de las plantas. Mínimamente invasivo, del tamaño de un palillo, se inserta en el tronco de la planta y analiza continuamente sus parámetros vitales, como el flujo de savia, la salinidad y la conductividad. A continuación, estos datos se envían a un software de inteligencia artificial que los analiza en tiempo real y pueden consultarse en cualquier momento mediante una app específica.
El uso de herramientas avanzadas como este«injerto inteligente» te permite identificar cualquier deficiencia o sufrimiento de la planta y tomar medidas inmediatas para salvaguardar tus cultivos.
El injerto Plantvoice representa una auténtica revolución en la agricultura, ya que es uno de los primeros dispositivos fitosanitarios IoT que se insertan directamente en el tejido vegetal.



